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Última actualización 01/04/13

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Historia de la Axarquía
La mala prensa que tiene Boabdil el Chico, (nacido en Granada el año 1460 - murió en el año 1527, Sultán 1482 - 1492); se debe a la pérdida de Granada en favor de los Reyes Católicos, poniendo éstos fin a la Reconquista. Abu Abd Allah era el hijo mayor de Muley Hacén y de la princesa Fátima. Los últimos años del reino nazarí estuvieron cargados de tensión y enfrentamientos continuos entre las diferentes facciones de poder. En esta línea, la propia princesa madre animó a Boabdil a rebelarse contra su padre, afectada por una cuestión de celos ya que Muley Hacén tomaba en mayor consideración a la nueva favorita, la cautiva cristiana Isabel de Solís.
Boabdil fue proclamado rey por los granadinos sublevados contra Muley en el año 1482. Junto al apoyo popular, Boabdil recibía el de los abencerrajes, uno de los más importantes grupos de presión política y económica. El inicio de la Guerra de Granada fue beneficioso para Boabdil ya que consiguió derrotar a los cristianos al este de Málaga pero pronto fue hecho prisionero en Lucena. Muley volvía a ocupar el trono temporalmente hasta que una nueva revuelta colocaba en el poder a Al Zagal, hermano de Muley.
Los Reyes Católicos consideraron que Boabdil podría hacer más daño en Granada que cautivo en el castillo de Lucena ya que aumentaría las tensiones en el reino nazarí. Boabdil consiguió la libertad después de firmar un tratado de paz. Al-Zagal se negó a reconocer la soberanía de su sobrino y se llegó a una situación de guerra civil que beneficiaba considerablemente a los cristianos.
Al-Zagal llegó a un acuerdo con Isabel y Fernando, avanzando éstos sus posiciones y cercando a Boabdil. Tras dos años de continuas luchas y cercada la ciudad de Granada, Boabdil inició conversaciones con Gonzalo Fernández de Córdoba que acabaron con la rendición y la entrega de la ciudad el 2 de enero de 1492.
Boabdil recibía en compensación el señorío de la Alpujarra hacía el que marchó acompañado de su madre que, como dice el anónimo romance reprochó a su hijo las lágrimas al contemplar por última vez la cuidad de Granada con la rotunda frase: "Llora como una mujer lo que no has sabido defender como un hombre".
Tras una breve estancia en el feudo de la Alpujarra, el depuesto rey decidió abandonar la península para trasladarse a Marruecos, posiblemente debido a múltiples remordimientos. En el país norteafricano falleció en 1527.
Cita y textos de: Fundación El Legado Andalusí



Cómo los Reyes Católicos, prosiguiendo en la conquista del reino de Granada, ganaron las ciudades de Vélez Málaga y otras
…Mientras esto se hacía en Granada, el rey don Fernando, en el año de 1487, partió de Córdoba, y fue a cercar la ciudad de Vélez Málaga, llamada así porque está cerca de Málaga, y no porque sea de su jurisdicción; y la cercó un día después de Pascua de Resurrección, a 19 días del mes de abril.
Y como los alfaquís y ancianos de Granada vieron que mientras ellos peleaban en sus casas los cristianos ocupaban las ciudades y villas de aquel reino y las fortalecían, juntándose los más principales de ellos, subieron un día a la Alhambra, y haciendo un largo razonamiento al Zagal, le dijeron de esta manera:
«Señor, ¿para qué trabajos por ser rey, si dejas perder la tierra de que lo has de ser?. Los cristianos han ido a cercar la ciudad de Vélez, y si la pierdes, Málaga y todas las otras del reino se perderán. Tu sobrino está en el Albaicín, y con las fuerzas de los enemigos de nuestra ley te entretienes, mientras se hace más poderoso el rey cristiano. Apiádate de este pueblo, y haz alguna paz o tregua con él mientras se expele el enemigo común, aunque pierdas algo de tu derecho».
Estas razones movieron a tanta compasión al Zagal, que les respondió que luego fuesen a tratarlo con su sobrino, porque holgaba mucho hallar algún medio como hacer paces con él, y le obedecería y se pondría debajo de su bandera. Esta respuesta fue luego referida al Zogoybi por los mismos alfaquís y ancianos; más él les respondió resolutamente que eran tantas las traiciones y crueldades que su tío había usado con él y con sus amigos, que no se aseguraría jamás de sus palabras, ni quería paz ni treguas con ningún género de condición; y con esto los despidió harto desconsolados.
Viendo pues los alfaquís y ancianos que el rey don Fernando apretaba reciamente la ciudad de Vélez, y que no podían conformar los dos reyes, hicieron grandísima instancia con el Zagal para que la socorriese; y aunque estaba suspenso, no osando desamparar a Granada, fueron tantas las persuasiones y exclamaciones del pueblo, que por darles contento y tenerlos gratos, se determinó de ir a socorrer aquella ciudad.
Dejando muy bien proveída la Alhambra, y reforzadas las estancias que tenía puestas contra el Albaicín, salió con alguna cantidad de gente de a caballo y más de veinte mil peones, entendiendo hallar el real de los cristianos desapercibido, y por lo más áspero y fragoso de la Sierra Mayor fue a dar de improviso sobre él. Más el rey don Fernando estaba sobre el aviso, y con sus escuadrones puestos en muy buena orden, dejando los alojamientos bien proveídos, salió a recibirle y le desbarató, e hizo retirar con mucho daño a la ciudad de Almuñécar.
Y no se teniendo allí el moro por seguro, pasó luego a la ciudad de Almería, y después dio vuelta a Guadix, sin osar volver a Granada, porque los granadinos, como supieron que iba desbaratado, deseando ya tener paz, saludaron por rey al Zogoybi y le entregaron la Alhambra y las otras fortalezas; el cual hizo degollar luego cuatro moros de los más principales que le habían sido contrarios; y avisando a los Reyes Católicos del suceso, les pidió seguro para que todos los moros de Granada y de los otros lugares del reino que viniesen a su obediencia, pudiesen ir seguramente a sus labores y tratar y contratar en tierra de cristianos. Y porque se les concediese esto con más calor, confirmó lo que secretamente había ya les prometió, que si ganaban las ciudades de Almería, Baza y Guadix, donde se había recogido el Zagal, les entregaría también, dentro de treinta días, la ciudad de Granada, con que le diesen ciertas villas y lugares donde viviese.
Los Reyes holgaron de complacerle en todo cuanto pedía, y mandaron luego despachar sus cartas de seguro para los alcaides y gobernadores de las fronteras, mandándoles que hiciesen todo buen tratamiento los vasallos del Zogoybi, y los dejasen ir a tratar libremente por toda la tierra. Demás de esto, mandaron notificar a las ciudades y villas que estaban por el Zagal, que dentro de seis meses se entregasen al Zogoybi, con apercibimiento que si no lo cumplían, les harían guerra y las conquistarían para sí.
Por otra parte los moros de la ciudad de Vélez, habiendo perdido la esperanza del socorro, y viéndose muy apretados, entregaron la ciudad al rey don Fernando, viernes a 27 días del mes de abril del año de nuestra salud 1487, y del imperio de los alárabes 899; aunque otros dicen que fue a 10 días de aquel mes. Está esta ciudad puesta en la halda de la sierra de Bentomiz, media legua de la mar, y es la que los antiguos llamaron Meneba; más no está en el mismo sitio, porque Meneba era en otro promontorio más a Poniente, donde se ven algunos edificios antiguos.
Ganada la ciudad de Vélez, donde el Católico Rey hizo oficio de animoso y esforzado caballero, llegando en una escaramuza hasta la puerta de la ciudad, y alanceando un moro que le había muerto un paje, las villas y castillos de Bentomiz, Comares, Canillas, Narija, Cómpeta, Almojía, Mainate, Iznate, Benaque, Abní Aila, Ben Adalid, Chimbechinles, Pedupel, Bairo, Sinatán, Benicorram, Carjix, Buas, Casamur, Abistar, Jararax, Curbila, Rubite, Lacuz el Hadara, Alcuchaida, Daimas, el Borge, Borgaza, Máchar, Hajar, Cotetrox, Alhadac, Almedita, Aprina, Alautin, Periana y Maro, y otras muchas de la jarquía de Málaga y de la tierra de Vélez, se rindieron; y a los unos y los otros concedieron los Católicos Reyes las mismas condiciones que a las ciudades de Ronda y Marbella, y villas y lugares de su tierra. Y dejando sus alcaides y gente de guerra en las fortalezas, fue luego el Rey Católico a cercar la ciudad de Málaga, que está cinco leguas a Poniente de Vélez, y la cercó a 17 días del mes de mayo de este año. Esta ciudad se defendió mucho, y recibió más daño que otra ninguna de aquel reino, porque había dentro mucha gente de guerra; mas al fin se rindió, y el rey don Fernando y la reina doña Isabel, que se hallaron en el cerco, entraron en ella día de San Luis, a 19 días del mes de agosto de aquel año, habiendo setecientos y setenta años que la poseían los moros, y fueron tomados todos los moros que allí había por captivos. Luego se rindieron todas las villas y castillos de la Jarquía y de la Hoya que hasta entonces no se habían rendido; y dejando en ellas sus alcaides y gente de guerra, poblaron la ciudad de cristianos, y se fueron victoriosos a invernar a Zaragoza de Aragón.
Autor:
Historia del [sic] rebelión y castigo de los moriscos del Reino de Granada
Luis de Mármol y Carvajal


El Axarco
El Axarco es la unidad monetaria de curso legal en los pueblos de La Axarquía. La Axarquía cuenta con el axarco desde 1988, fecha en la que D. Antonio Gámez Burgos, natural de Vélez-Málaga y licenciado en Química, amante de las letras y de la historia andaluza, por lo que en su afán de construir una comarca unificada decidió crear la moneda del axarco, un nexo de unión entre todos los habitantes de la comarca.
La iniciativa de Gámez está inspirada en la época árabe de Andalucía, cuando tuvo desde 1480 hasta 1490 a el Zagal, concedió a la Comarca la existencia de una moneda.
Antonio Gámez le surgió la idea en su época de diputado, en el que investigó en profundidad la época árabe de la comarca. Toda la documentación y los inicios de la creación de la moneda se legaron al ayuntamiento de Benamocarra.
Valor Monetario
La moneda de la Axarquía tiene valor en sí misma al estar hecha de plata. En este sentido, el valor monetario de cada una de ellas se establece en relación al peso en plata.
De este modo, la de mayor valor es la que pesa 20 gramos de plata, lo que al cambio se traduce en 20 euros. Le siguen la de 10 euros y, por último, la de 4, denominada axarquillo.
Actualmente, es frecuente ver carteles en establecimientos en el que se especifica que se acepta el uso de la moneda axárquica, y es mucho más utilizada en los pueblos del interior.