Inicio  |  Mapa  |  Axarquia  |  Pueblos  |  Playas  |  Rutas  |  Montaña  |  Gastronomía  |  Visitar  |  Servicios  |  Hoteles  |  Registre su Hotel  |  Videos  |

La Zona Geográfica expuesta es la Comarca de la AXARQUÍA, situada en Málaga, zona oriental de la provincia, con información de sus playas, rutas rurales de turismo e historia de sus pueblos principales.
También queremos desde este sitio hacer mención a los artistas de Málaga y provincia, entre ellos a la escritora y pensadora veleña María Zambrano, a Francisco Montoro Fernández, Profesor, Licenciado en Filosofía y Letras y Doctor en Historia, al genio de Pablo Picasso, a Evaristo Guerra Zamora, ensalzado en una majestuosa obra en la Ermita de la Virgen de Los Remedios en Vélez Málaga, junto con ellos a Antonio Segovia Lobillo, veleño ilustre, también a Salvador Rueda y a los cantaores Antonio Ortega Escalona - "Juan Breva" y José Beltrán Escalona - "Niño de Vélez" entre una larga saga de artistas de la Comarca, y el Legado Andalusí como principal historia de nuestra herencia árabe, comprenderla y disfrutar de sus monumentos.

En este sitio encontrará contenidos y servicios diversos. El principal objetivo es: "Informar" y satisfacer al máximo su interés por esta Comarca, manteniendo actualizadas todas las noticias de cada sección.


Cuatro banderas azules ondearán en el litoral de Nerja y Torrox este verano de 2008. Las playas galardonadas son las de El Morche, Ferrara, La Torrecilla y Burriana, éstas dos últimas también han logrado la Q de calidad en sus aguas.


Tranvía de
Vélez Málaga.

El Tren
Málaga- Vélez

Feria I. del Turismo


Real Feria S. Miguel



Artículo publicado en la Revista Hispano Cubana, por Ángel Rodríguez Abad para Marta Fuentes, habanera y madrileña. Cuenta con el © Copyright Revista Hispano Cubana HC 2002 y se ha publicado en Axarquiaturismo.com bajo la autorización expresa de la misma.

Los fondos bibliográficos del Archivo de la Fundación María Zambrano proceden de la biblioteca personal de dicha autora y están integrados por unas 3000 monografías y unas 200 publicaciones periódicas.
Las fechas extremas del fondo bibliográfico van desde finales del siglo XIX hasta la actualidad abarcando fundamentalmente las materias de Filosofía, Teología, Historia de las Religiones, Poesía y Narrativa. Buena parte de estos fondos bibliográficos están dedicados por los autores y anotados por María Zambrano.

Descargar el Catálogo de la Biblioteca

Datos extraidos de la pag. oficial de la fundación María Zambrano

CUBA EN MARÍA ZAMBRANO:

LUGAR DEL ALBA Y DEL MISTERIO
(Siete aproximaciones a la presencia cubana en la escritora española)

Ángel Rodríguez Abad
I

En María Zambrano se complementan y entrelazan la vida filosófica y la vida poética; como señala José Ferrater Mora, Zambrano concibe la filosofía como acontecimiento -y aun un acontecimiento radical- en la vida humana, tanto más interesante cuanto que resulta, a la postre, insuficiente para colmar la abertura total de su esperanza, siempre unida a una desesperación: los temas de la filosofía son para María Zambrano, siguiendo la terminología de su admirado Gabriel Marcel, misterios y no problemas. Antonio Colinas, uno de los poetas españoles más influidos por la escritora, ha subrayado su nítida y heterodoxa actitud vital que la mantuvo, a partir de su condición de discípula de Ortega y Gasset, alejada siempre de los cerrados círculos académicos, preservando su condición de creadora atípica en el panorama español tan conservador; apostó en su reflexión por un tipo de saber en los límites de la diferencia y de la persecución, y sus planteamientos e investigaciones, siempre sugestivos y arriesgados, inciden en el filón original y secreto del conocimiento. Pensadora pues siempre nueva y sabia, contaminada por el propósito de Rimbaud de fijar vértigos.

Dos de sus libros, publicados en México en 1939, influirán grandemente en el entonces en formación grupo cubano de Orígenes. Por un lado Pensamiento y poesía en la vida española, sus conferencias recogidas, donde el querer y la voluntad -con el sentimiento de la melancolía- forman la trama; pero sobre todo, Filosofía y poesía, donde aparecen el ansia de posesión y el anhelo del canto: "El milagro de la poesía surge en plenitud cuando en los instantes de gracia ha encontrado las cosas, las cosas en su peculiaridad y en su virginidad sobre ese fondo último: las cosas renacidas desde su raíz. Y la existencia humana, la angustia, su problematicidad quedan entonces anuladas. La poesía anula el problema de la existencia humana. Ya el hombre es sólo voz que canta, y manifiesta el ser de las cosas y de todo. La posesión lo colma."

En carta de 1941 desde Río Piedras, en Puerto Rico, a Virgilio Piñera, se relaciona a la poesía con el ámbito de lo mistérico originario: "La poesía y la música llevan (frente al despertar preciso de la Filosofía) todavía adherido el silencio, no han salido de él, no se han desprendido de la matriz originaria, del mundo de sombra y sueño donde vivimos originalmente. La poesía siempre ha de ser la forma de lo informe y la palabra del silencio". Cintio Vitier recuerda que "así como Juan Ramón Jiménez significó, para Fina y para mí, la revelación de la poesía, María Zambrano fue para nosotros la revelación de la filosofía".

II

El estallido de la guerra civil española le conduce en accidentado periplo en barco a poner el pie en La Habana, camino de Santiago de Chile, en octubre de 1936. Conoce de inmediato, en un homenaje de intelectuales solidarios con la causa republicana, a José Lezama Lima, dando lugar a una amistad verdadera que duraría hasta la muerte del poeta en 1976. "En esta sierpe de recuerdos, larga y apretada en mi memoria, surge aquel joven con tal fuerza que por momentos lo nadifica todo. Era José Lezama Lima. Su mirada, la intensidad de su presencia, su capacidad de atención, su honda cordialidad y medida, quiero decir comedimiento, se sobrepusieron a mi zozobra; su presencia, tan seriamente alegre, tan audazmente asentada en su propio destino, quizá me contagió. Estaba segura de reencontrarlo más tarde en un encuentro de esos que no se buscan, que vienen dados o que son nacimientos en la memoria y sus laberintos, en aguas transparentes y profundas, misterio y claridad. Ya en La Habana, en el exilio, supe siempre, nos viésemos mucho o poco, que fue un encuentro sin principio ni fin".

En Delirio y destino, relato autobiográfico en tercera persona -escrito en La Habana en 1952 aunque no publicado hasta 1989-, se suceden el nacimiento y desaparición de la esperanza que supuso la II República, el telón de fondo consiguiente de la guerra mundial y la agonía de Europa con lo que conllevan de inquietud y desposesión. Si para la autora nacer es proyectarse en un ser que aspira a la posesión del universo, pareciera, cruzando el océano en su destino hacia América, que buscase un lugar donde anclarse para tomarlo como propio: "Mas ahora no se sentía en ninguna parte, en parte alguna del planeta, como sucede en el centro del océano cuando el alma no siente ninguna señal de la presencia de la tierra, de esa presencia que se acusa antes de hacerse visible, antes de que el vuelo de ningún pájaro la anuncie, por una especie de presentimiento del ser terrestre que somos, por un sentir originario, de las raíces del ser, que sólo en la tierra encuentra su patria, su lugar natural".

III

Ese lugar natural sería la isla de Cuba, y las amistades habaneras que la acogerían con fervor. Así lo recuerda en Delirio y destino, en el revelador capítulo "Desde La Habana a París": "Habían pasado los días cayendo como gotas de luz, en esta isla apenas posada sobre las aguas. En esta isla en la luz, más que en el mar. Luz que la guardaba a veces como en un fanal azul y a veces la dejaba al descubierto, a la intemperie del fuego solar y de la Luna. En el "invierno", la Isla es como una plataforma de tierra vuelta hacia los astros, como si flotara en el océano luminoso u oscuro del espacio interestelar". Y como elemento vivificador añade: "La amistad la había guardado también, las amistades que la ligarían a la Isla, la fijarían en ella y la harían volver una y otra vez, atraída por esa vibración cordial que la hacía sentirse dentro de un corazón humano, sin patetismo, de un corazón simple y ligero. Inocente aún de la culpa histórica". Apolo, dios de la luz y de la poesía, divinidad siempre cara a María Zambrano, parecía conceder su protección en este lugar de reencuentro a la extranjera y peregrina.

Es muy significativa la publicación en la revista Orígenes de La Habana en 1948 de su ensayo "La Cuba secreta", sobre la antología de Cintio Vitier Diez poetas cubanos 1937-1947, donde Vitier da a conocer a los diez poetas origenistas. Allí, María Zambrano realizará su más firme declaración de amor a Cuba, a la que adoptará como patria pre-natal. "Un secreto es siempre un secreto de amor. Como un secreto de un viejísimo, ancestral amor, me hirió Cuba con su presencia en fecha ya un poco alejada. Amor tan primitivo que aun más que amor convendría llamar "apego". Carnal apego, temperatura, peso, correspondiente a la más íntima resistencia; respuesta física y por tanto sagrada, a una sed largo tiempo contenida. No la imagen, no la viviente abstracción de la palma y su contorno, ni el modo de estar en el espacio de las personas y las cosas, sino su sombra, su peso secreto, su cifra de realidad, fue lo que me hizo creer recordar que la había ya vivido.(...) Yo diría que encontré en Cuba mi patria pre-natal. Si la patria del nacimiento nos trae el destino, la ley inmutable de la vida personal, que ha de apurarse sin descanso -todo lo que es norma, vigencia, historia- , la patria pre-natal es la poesía viviente, el fundamento poético de la vida, el secreto de nuestro ser terrenal. Y así, sentí a Cuba poéticamente, no como cualidad sino como substancia misma. Cuba: substancia poética visible ya. Cuba: mi secreto".

IV

Es preciso señalar que María Zambrano, desde su secreta comunión con la isla caribeña, desde el constante madurar de un idioma español con el que iba irradiando la plenitud de su obra, no olvidaba lo que ocurría en la vieja Europa en guerra, consciente en su lucidez de la agonía de un mundo y de los peligros que se cernían sobre la vida y la cultura. Escribe desde las catacumbas, pues late sin aflorar la esperanza: "Así vivimos los hijos de ese Continente en agonía que se llama Europa, acogidos en este otro, tranquilo como un lago a pesar de ser tan protagonista en la bélica contienda. Y en la forzada calma en que nuestra condición nos mantiene sumergidos, la vida se desborda, casi se desvive, y es vida que se mira en el pasado, revive el pasado, mas tiende también hacia el porvenir y pretende dibujarlo en el aire.(...) Hoy cada europeo, donde quiera que se encuentre, habita en una catacumba, la lleva dentro de sí, porque ha vuelto el tiempo del desprecio. Y una catacumba bien puede ser el propio, inajenable corazón". Pero la voz de los poetas permanece y sobrevive: el poeta es un rebelde y un enamorado; un descendiente legítimo de Baudelaire y de Rimbaud, Antonin Artaud, que muere en 1948, y María Zambrano lo convoca: "Un poeta es alguien que pertenece al mundo de la fábula, de lo maravilloso (...) es alguien que padece en su vida de hombre mortal la responsabilidad más exigente: la que proviene de decir lo aún no dicho, de expresar lo que gemía en el silencio, en las fronteras mismas de lo inefable".

V

Cuba es territorio de raíces para la desterrada. En una carta escrita a Lezama Lima el día de año nuevo de 1946, ya en Roma donde vivía desde 1953, proporciona la escritora la clave poética de su reconocimiento insular al evocar el domingo de su llegada a La Habana: "Creía volver a Málaga con mi padre joven vestido de blanco -de alpaca- y yo de niña en un coche de caballos. Algo en el aire, en las sombras de los árboles, en el rumor del mar, en la brisa, en la sonrisa y en un misterio familiar. Y siempre pensé que al haber sido arrancada tan pronto de Andalucía tenía que darme el destino esa compensación de vivir en La Habana tanto tiempo, pues que las horas de la infancia son más lentas. Y ha sido así. En La Habana recobré mis sentidos de niña, y la cercanía del misterio, y esos sentires que eran al par del destierro y de la infancia, pues todo niño se siente desterrado. Por eso quise sentir mi destierro allí donde se me ha confundido con mi infancia".

En otra carta a Lezama, ya en 1967, se nos brinda otra clave para comprender la significación de aquella isla en la luz que celebrase en Delirio y destino: "esa su Isla, un poco también mía o yo de ella, donde aprendí a mirar el alba y a acordar el oído al ritmo de la respiración de la noche, tan viviente". En una de las últimas cartas cruzadas con Lezama, en 1976, meses antes del fallecimiento del escritor cubano, nuestra autora le confiesa: "En La Habana he visto, bebido más que en parte alguna el alba, el alba hasta que salía el Sol que me asustaba. Me llamaba, aun dormida me llamaba. En la calle 23 pegadita al suelo la veía por las entreabiertas persianas. El desvanecerse del azul, el clarificarse, la blancura celeste sobre el Morro. Y luego ya más visiblemente y con mayor libertad desde aquel minúsculo cuarto mío suspendido sobre la bahía, casi toda ella aparecida como una diosa sin sombra de pesar". Acompañaba tal confesión a un envío de algo que se iba escribiendo, aurora de la palabra -palabra perdida, inicial, germen- fragmentos de su libro indispensable De la Aurora, que se publicaría en 1986.

VI

La presencia de Cuba, de su luz y de su escritura, acompaña desde su revelación a María Zambrano, a lo largo de toda su trayectoria en su condición de sibila errante y visionaria. Que no fue sólo una mutua influencia origenista y de época -con toda la importancia que ello tiene para la cultura hispánica de ambas vertientes- lo prueba la fascinación y el emblema de otra figura, más episódica en el tiempo, pero no por ello menos honda y verdadera. Me refiero a su relación con Calvert Casey -cifra del exilio ambos en su condición de criaturas extraordinarias- a quien conoció en Ginebra a través del poeta español José Ángel Valente. Dice Zambrano de Casey que la orfandad y el exilio envolvían su ser. Y dejó escrito: "Llevaba con él una Habana que yo bien me sabía: habría señalado la calle donde habitaba, y lo que es más decisivo: el sonido, el río de las conversaciones, la hondura de los silencios, el vacío que se abría en sus balcones, en sus portales, el hueco hospitalario que en ciertos momentos alumbra allí como repentinamente caído de un cielo. La presencia indeleble de Calvert Casey vi que arrastraba consigo la herida de la luz aquella, del cielo de La Habana: fuera él donde fuese iría así ardiendo de su invisible fuego, como una llama". Casey llevaba a Cuba consigo. Pero además de la luz, María Zambrano también percibiría la proximidad del misterio. Las conversaciones sobre la Guía Espiritual de Miguel de Molinos, el suicidio de Casey en Roma, los relatos de El regreso y sobre todo las Notas de un simulador, delación del ser que ha entrado en lo irremediable, derivan a la escritora hacia el arcano, cámara secreta del conocimiento: "la secreta cámara nupcial donde el misterio último se celebra; esas cámaras secretas que encierran los sucesos esenciales del ser en su vida".

VII

A través de la amistad, a través de la palabra y de la luz, la identificación de Lezama Lima y de La Habana son una suerte de revelación en la vida y en la obra de María Zambrano. "Pues que alguien habita verdaderamente un lugar, como José Lezama Lima La Habana, cuando el laberinto que forman sus propias entrañas reclama ser reconocido y resulta ser válido coincidente con el laberinto de su ciudad". Tras un viaje a Grecia, María Zambrano escribe en el verano de 1972 al poeta católico órfico: "Toda de negro y la cabeza cubierta por un velo de ceniza subí a la Acrópolis en penitente más que en otra cosa, y así a Delfos donde te recordé especialmente. En Eleusis también te recordé y a tu madre mucho que se me pareció a una hermosísima cabeza dorada de piedra de color de mies como todas allí, color de Madre, de una Cariátide. Fuimos a Sunion también, la conjunción de los lugares con los templos es perfecta y así el horizonte se hace templo y uno se siente en el centro del mundo. Tuve por ti nostalgia de que no hayas estado en Grecia, mas sabiendo muy de cierto que de alguna manera has estado. El azul de Delfos has tenido que verlo y la claridad de la Acrópolis que es la de la Virgen. En algunos momentos cerca del mar algo recordaba a La Habana, y mucho Eleusis a Almería, tierra de mi Madre".

El azul de Delfos que el poeta habanero había tenido que ver nos conduce a otro azul más lejano e íntimo pero no por ello menos revelador. Cuando Lezama Lima asistía a las conferencias de María Zambrano en La Habana de los primeros años cuarenta, le preguntó una vez: "María ¿por qué se te han puesto los ojos azules?" Adivina la escritora que solamente él los vio así aquella tarde: "La verdad es que yo siempre los quería haber tenido azules. Al recordárselo yo por carta, me habló del azul pálido del fondo de los cuadros clásicos de Murillo. Lezama tenía la facultad de definir exactamente lugares donde no había estado ni anhelaba estar porque en él la metáfora, como se sabe, tiene un poder creador". Para mejor alumbrar el misterio.

Esa Cuba secreta que se cifra en su luz y en la sentida cercanía del misterio recobrado acompañó a María Zambrano hasta el final. Continuó carteándose con María Luisa Bautista, viuda de Lezama Lima, a la que en carta de septiembre de 1979 le menciona: "La nostalgia de La Habana habita mis insomnios. Con mi hermana viví en un noveno del edificio López Serrano, viendo, mirando la Bahía. En duermevela beso aquella luz y aquella agua saltarina, transparente, el Mar verde con el viento del Norte". Respuesta emocionada a lo que el propio José Lezama Lima le hubiera declarado meses antes de morir, recordando aquellos felices cuarenta de secreta meditación y desenvuelta expresión: "Donde usted hizo más labor de amistad secreta e inteligente fue entre nosotros. De ahí empezamos ya a verla con sus ojos azules, que nos daban la impresión de algo un tanto sobrenatural que se hacía cotidiano. Yo recuerdo aquellos años como los mejores de mi vida. Y usted estaba y penetraba en la Cuba secreta, que existirá mientras vivamos y luego reaparecerá en formas impalpables tal vez, pero duras y resistentes como la arena mojada".

                      Utilidades  |  Enlaces  |  Libro de Visitas  |  Contacto  |
All Rights Reserved 2002 Axarquiaturismo.com